¿Tu empresa es o está competitiva?

            Dice el chiste que están dos en la selva y, de repente, ven acercarse a un león hambriento. Uno de ellos coge el macuto, se saca el chándal, las zapatillas de deporte, y empieza a vestirse, al tiempo que se arranca a hacer estiramientos. El otro que lo ve, se echa las manos a la cabeza, y le dice con sonrisa destemplada: “¿Qué te piensas tú, ignorante de la vida, que por ponerte el chándal ese vas a correr más rápido que el león?” A lo que el otro le contesta: “No, si a mí con correr más que tú me es suficiente”.

¿Y qué tiene que ver esto con el mundo de la empresa? Bueno, realmente hay poco que rascar, pero sí hay un par de cosas importantes que me gustaría reseñar. La primera es la importancia que tiene para nuestra empresa el tomar conciencia de quién es en verdad nuestra competencia. Identificarla para poder estar mejor preparados, y poder así competir en un mercado cada vez más hostil. En este caso, la competencia no era el león, sino el otro pobre desgraciado que, riéndose del compañero, se estaba metiendo sin darse cuenta en la boca del lobo-león. La segunda cosa que quisiera resaltar, robándole para ello las palabras al célebre autor del “Corazón Partío”, es que no es lo mismo SER que ESTAR. Efectivamente, en el caso del chiste, el del macuto, más que ser rápido, está rápido a la hora de buscarse la vida. En el caso de la competitividad de las empresas sucede exactamente igual. Lejos de ser competitivas, las empresas están competitivas.

Ahora igual piensas “¿Lo que me estás queriendo decir es que ninguna empresa es competitiva, pedazo de obtuso mental? ¿O me estás contando otro chiste de los tuyos, Eugenio?” A la primera pregunta, sí (obtuso incluido). A la segunda, lamentablemente no. Las empresas no son competitivas, sino que están competitivas. Una empresa que compite bien en un determinado mercado, en otro distinto, con condiciones diferentes, puede hundirse en menos que canta un gallo. A modo de ejemplo, si yo vendo en España, como longanizas, azulejos de diseño urbano, con un estilo contemporáneo y sobrio, y con unos materiales limpios,  lo que nunca tendré que dar por hecho es que, si me llevo esta misma gama de productos, por ejemplo, al mercado ruso, que no son precisamente minimalistas ellos, obtendré los mismos resultados que en mi mercado actual. La torta que me pegaré como no les ofrezca dorados y formatos recargados será de espanto. Por ello, una empresa está competitiva cuando el mercado en el que opera le permite un buen funcionamiento. Es decir, que es el mercado el que determina que las empresas puedan llegar a vender o no. Es por esto que las empresas deben de conocer y adaptarse al mercado con la mayor celeridad posible, para poder seguir estando competitivas.

En este sentido, existen dos cambios que afectan a la evolución de la empresa; el interno y el externo. Por lo tanto, para que la misma siga estando competitiva, hay que conseguir que la velocidad de cambio interna sea siempre mayor que la velocidad de cambio externa. De lo contrario, la empresa perderá su posición privilegiada gracias a que otros tíos, con deportivas más “fashion” que las nuestras, nos pasarán como aviones por el lugar menos esperado.

Para evitar a los tíos de las deportivas “fashion”, hay que lograr identificar las amenazas y oportunidades que nos presenta el entorno, y trabajar en consecuencia nuestras fortalezas y debilidades, para que las primeras queden alineadas con las oportunidades que se nos ofrezcan, y para que las segundas no supongan una pérdida de oportunidades, o al menos no queden alineadas con las amenazas.

          Como reflexión final, yo diría que no es ya tan relevante el tener un gran producto que ofrecer al mercado, como conseguir encontrar un gran mercado en donde ofrecer nuestro producto.  En otras palabras, al evolucionar el mercado hacia un entorno tan hostil, en el cual la caída tan grande de la demanda hace que la cultura de la oferta ya no resulte suficiente, debemos de poner el foco sobre lo que nuestros posibles clientes nos demandan, al tiempo que tenemos que conseguir adaptarnos al entorno de manera continua y veloz. Quizás de esta forma logremos escaparnos del león.

  Manuel Francés García. Director Ejecutivo Íntegra Asesores