¿Me pueden sancionar si envío correo electrónico publicitario?

El bajo coste de los envíos de correos electrónicos vía Internet o mediante telefonía móvil (SMS y MMS), la velocidad con que llega a los destinatarios y las posibilidades que ofrece en cuanto al volumen de las transmisiones, la interacción y las opciones multimedia, hacen muy interesante el uso de este medio para publicitar los productos o servicios de las empresas. Pero ¡cuidado! porque no observar las normas puede acarrear importantes sanciones económicas.

Todas estas ventajas e incluso su posible anonimato han permitido que esta práctica se realice de forma abusiva e indiscriminada. Hecho que se conoce como “spam” o correo basura. Actualmente se denomina “spam” a todo tipo de comunicación no solicitada, realizada por vía electrónica. De este modo se entiende por “spam” cualquier mensaje no solicitado y que, normalmente, tiene el fin de ofertar, comercializar o tratar de despertar el interés respecto de un producto, servicio o empresa. Aunque se puede hacer por distintas vías, la más utilizada es el correo electrónico. Esta conducta es particularmente grave cuando se realiza en forma masiva. El envío de mensajes comerciales sin el consentimiento previo está prohibido por la legislación española.

La LSSI, (Ley de Servicios para la Sociedad de la Información) en su artículo 21.1, prohíbe de forma expresa “el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otro medio de comunicación electrónica equivalente que previamente no hubieran sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las mismas”. Es decir, se desautorizan las comunicaciones comerciales dirigidas a la promoción directa o indirecta de los bienes o servicios de una empresa, organización o persona que realice una actividad comercial, industrial, artesanal o profesional, sin consentimiento expreso del destinatario, si bien esta prohibición encuentra una importante excepción en el apartado 2 del citado artículo 21, que autoriza el envío de comunicaciones comerciales cuando “exista una relación contractual previa, siempre que el prestador hubiera obtenido de forma lícita los datos de contacto del destinatario y los empleara para el envío de comunicaciones comerciales referentes a productos o servicios de su propia empresa que sean similares a los que inicialmente fueron objeto de contratación con el cliente”.

Pongamos un ejemplo: imaginemos que contratamos un viaje en la sección de viajes de unos grandes almacenes; el hecho de haber contratado ese viaje le permitirá a ese establecimiento enviarnos publicidad por medios electrónicos de viajes y actividades similares, ya que el objeto publicitado es parecido al que nosotros contratamos previamente, pero lo que no podrá hacer sin nuestro consentimiento, será enviarnos publicidad, por ejemplo, de su sección de electrodomésticos. De este modo, el envío de comunicaciones comerciales no solicitadas, fuera del supuesto excepcional del artículo 21.2 de la LSSI, puede constituir una infracción leve o grave de la LSSI.

La LSSI en su artículo 19 deja claro que en todo caso será de aplicación la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos). Si conocemos un poco esta materia sabremos que esta Ley sólo se aplica a los datos personales de personas Físicas y no a las empresas, pero ¡Ojo! La LSSI en su regulación de envíos comerciales sanciona tanto a personas como a empresas por lo que enviar correos electrónicos masivos sólo a empresas no nos va a librar de cometer una infracción.

Como hemos nombrado anteriormente sí será posible el envío a destinatarios que hubieran prestado su consentimiento; pero este consentimiento deberá ser previo, específico e inequívoco, por lo que antes de enviarle nuestro primer email deberemos tener su autorización y haberle informado sobre los sectores específicos y concretos de la actividad respecto a los que podrá recibir información y publicidad. Asimismo, en cada uno de los correos electrónicos deberá aparecer al principio del mensaje la palabra “publicidad” y deberá habilitarse un medio sencillo y gratuito para que el destinatario pueda darse de baja de la lista u oponerse al tratamiento de sus datos con fines comerciales.

El concepto de comunicación comercial, de acuerdo con la definición recogida en el Anexo f), párrafo primero de la LSSI, engloba todas las formas de comunicaciones destinadas a promocionar directa o indirectamente bienes, servicios o la imagen de una empresa, organización o persona con una actividad comercial, industrial, artesanal o profesional.

Dicho todo esto, en septiembre de 2014, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) nos sorprendía con una resolución en la que venía a decir que para poder denunciar la recepción de comunicaciones comerciales había que previamente solicitar la baja del mismo al remitente, y en caso de no obtener resultados denunciarlo a la Agencia. Si hemos leído atentamente, advertiremos que con esta resolución, se contradice el espíritu de la Ley en el que se requiere el consentimiento previo. Posteriormente hubo otro expediente en el mismo sentido, pero aún es pronto, para tomarlo como un cambio de dirección de la Agencia en cuanto a sus actuaciones al respecto. El tiempo dirá, pero mientras tanto, mejor atenerse a lo que dice la Ley.

Para ayudarte a comprender la normativa básica al respecto, resumimos en los siguientes párrafos los requisitos para estar relativamente tranquilo a la hora de enviar correo publicitario y que no sea considerado como spam. 

REQUISITOS BÁSICOS:

  • Los destinatarios te tienen que autorizar previamente (tendrás que tener prueba de la autorización) o ya son clientes a los que les has vendido o te han contratado un producto o servicio similar al que le publicitas.
  • Los datos (direcciones e-mail) deben haber sido obtenidos de manera lícita.
  • Las direcciones de los demás destinatarios no deben ser visibles.
  • Al comienzo del mensaje debe aparecer la palabra “publicidad”
  • En cada uno de los correos se debe informar de la empresa o entidad que envía la información.
  • En cada uno de los correos se debe dar la posibilidad de forma gratuita y sencilla de darse de baja para no recibir más correos publicitarios.
  • Deberemos cumplir con toda la normativa regulada en la LOPD para datos de carácter personal relativos a personas físicas.

 Hoy en día existen herramientas como Mailchimp que nos ayudan a diseñar y organizar nuestros envíos y cumplir con la legislación.

Si necesitas ampliar o aclarar información al respecto puedes contactar con nosotros escribiendo a

 Alfonso Querol Hernández

Director Dpto. Informática y Protección de Datos.